El museo Reina Sofía, ha sido escenario de sucesos extraños a lo largo de los años. Voces, susurros, pasos, y puertas que se abren y cierran solas, son algunos de ellos. Muchos testigos aseguran haberlos vivido, dando lugar a muchas leyendas e historias.
Este museo fue antaño un albergue a donde acudían los mendigos, o personas enfermas que careciendo de recursos acudían a morir. Seguramente muchos de ellos fueron enterrados bajo el edificio.
Años más tarde, en 1787 e inaugurado por Carlos III, el albergue se convirtió en hospital.
El ingeniero José Hermosilla, creo el proyecto, dirigido por Francisco Sabatini.
La intención de este proyecto, era reunificar todos los hospitales en la zona de Atocha.
La Historia del Hospital
Cuando el hospital empezó a funcionar, Madrid sufría una gran cantidad de enfermedades y epidemias.
A pesar de la atención y esfuerzos, se producían miles de muertes.
Era tal la cantidad, que muchos de los cadáveres se enterraron en el subsuelo.
Así que al conocerse este dato, surgieron multitud de leyendas sobre duendes, fantasmas y apariciones, que al caer la noche, vagaban por el hospital para anunciar a algunos enfermos que su muerte estaba próxima.
Tras cerrar sus puertas en 1965, el edificio permaneció abandonado, 20 años, y llegaron a pensar en su demolición, pero tras ser declarado el edificio patrimomio artístico, decidieron remodelarlo y construir el museo Reina Sofía.
En los 90, en una remodelación, los trabajadores se encontraron con un macabro hallazgo, tres monjas momificadas. Se encontraban en la antigua capilla del hospital, hoy en día usada como sótano del museo.
Precisamente esa es la zona donde según los testigos, se produce mayor actividad paranormal.
También se encontraron en otras excavaciones, multitud de esqueletos, muchos de ellos niños.
Un grupo de investigación paranormal, decidió acudir al museo para estudiar y ser testigo de todos estos sucesos.
Comprobaron como los ascensores se ponían en marcha solos durante las noches.
Muchos investigadores aseguran que uno de los fantasmas es el mismo Picasso, tras la controvertida decisión de trasladar el Guernica a este museo. Enfadado por cambiar de lugar su cuadro.
Otro investigador, un medium, asegura que el espíritu es el de un sacerdote que falleció durante la Guerra Civil en una zona del hospital que habría sido usada como cárcel.
Con todos estas historias de fantasmas , duendes e investigadores, los guardas nocturnos, tomándose a broma todo esto, decidieron hacer una sesión de ouija, para comunicarse con el supuesto fantasma.
Apareció un espíritu, que hizo una previsión a uno de los guardas, dentro de unos días sufrirás una gran desgracia. Al cabo de unos días, un familiar muy cercano fallecía en un accidente de coche.
Quizá pudo ser fruto de una desafortunada casualidad, pero algunos de los guardas atemorizados pidieron el traslado.
Un trabajador llegó a denunciar, que la gran depresión que sufría era por todas las apariciones del supuesto fantasma. Pidiendo a la Consejería que intentara solucionarlo de alguna manera.
Ante la queja del trabajador, la dirección del museo, se limitó a decir que esto era una vieja broma, a la que la gente daba credibilidad, sugestionando a los trabajadores. Pero no había fantasma alguno.
Aunque hace ya tiempo que no se reportan nuevos fenómenos en el Reina Sofía, sigue causando interés, entre investigadores y seguidores de lo paranormal.
Muchísimas personas visitan el Museo, por sus grandes e históricas obras de arte, pero otras muchas lo hacen por su "otra historia".
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