MANDY: LA MUÑECA DE PORCELANA
Mandy era una de esas preciosas muñecas de porcelana de antaño, que seguramente hizo las delicias de alguna niña hace muchos años.
Su ubicación está en Canadá. Pero se cree que fue creada en Alemania o entre 1910 y 1920, por su tipo de creación característico de estos países.
Durante 70 años nada se supo de ella. Pero un día de 1991, su dueña apareció en el Museo Quesnel de la Columbia Británica en Canadá, con Mandy, asegurando a la conservadora del Museo, Ruth Stubbs, que quería deshacerse de ella por su lamentable estado, y que aunque había pertenecido a su abuela, no quería que su nieta se encariñase y jugase con ella.
Ruth aceptó la muñeca, y además de las grietas y golpes por el paso del tiempo, ella misma reconoció que Mandy transmitía algo inquietante, y casi parecía que albergase a un niño real aterrado.
Dejó esto a un lado, y como la muñeca era de una gran antigüedad y tenía un tipo de fabricación antigua que le interesaba, envió a la muñeca para evaluar su estado de conservación.
Los compañeros del museo que vieron a Mandy, coincidieron en lo aterradora que era su presencia.
Una vez que Mandy estuvo lista, fue sometida a la sesión de fotos como todos los demás objetos del museo.
No ocurrió nada en la sesión, y las fotos fueron llevadas a revelar al laboratorio. Pero cuando la fotógrafa y su pareja entraron en este, se quedaron de piedra. Todos los objetos del escritorio estaban esparcidos por el suelo.
Parece que a Mandy no le gustan las fotos ni grabaciones.
Porque más tarde, cuando la fotógrafa se disponía a revelar las fotos, notó un suspiro en la oreja y al darse la vuelta algo cayó de la estantería.
La fotógrafa estaba aterrada.
Muchas otras veces parece que Mandy tampoco quiso ser fotografiada. Pues las visitas del museo que quieren inmortalizarla con sus cámaras, han testificado que notan algo negativo proveniente de la muñeca como si no quisiese ser fotografiada. Otros aseguran que notan como sus dispositivos no funcionan bien en la sala que Mandy se encuentra.
Mandy empezó a atraer atención y visitas por todos estos sucesos y la conservadora decidió contactar con un conservador de su confianza, ya retirado, que aseguraba sentir vibraciones y sensaciones en objetos antiguos.
En cuanto tocó a Mandy, notó un largo historial de abusos a la vez que muchísimo frío.
Podría estar relacionado con alguna antigua propietaria de la muñeca, así que la conservadora decidió contactar con la dueña de Mandy.
La dueña contó a Ruth que la muñeca estaba guardada en un sótano, donde muchas noches se oían quejidos y llantos. Cuando bajaban a ver lo que producía los sonidos, solo encontraba la ventana abierta.
En cuanto entregó a Mandy al Museo todo esto dejó de pasar.
Aunque la Ruth no cree en objetos mágicos o encantados, si cree que los objetos pueden quedar impregnados de alguna vibración. En el caso de Mandy, negativas.
También siente que Mandy es más feliz desde que está en el museo, aunque no puede compartir vitrina con las demás muñecas de la colección, pues según se cuenta, aparecen dañadas al día siguiente.
También los trabajadores del museo, aseguran que en su sala se escuchan sonidos similares a los de un bebé. Lloros y quejidos.
¿Y tú que crees?
LETTA: LA MARIONETA GITANA
En 1972, Kerry Walton regresó a su ciudad natal en Australia, para el funeral de su abuela.
Cuando se acercó a la casa, un edificio abandonado ahora, recordó el temor que le daba en su niñez.
Allí descubrió una vieja marioneta que había pertenecido a su abuela durante años y a la que también en su infancia le tenia miedo.
Aún así, como había pertenecido a su abuela, decidió llevársela y le ha pertenecido todo este tiempo.
Según la historia de la marioneta, fue creada por un gitano rumano para su hijo que se había ahogado.
Los gitanos rumanos creían en la transferencia de los espíritus a los objetos, y la marioneta sería como un nuevo cuerpo para el espíritu.
La muñeca tiene pelo verdadero y bajo su cuero cabelludo tiene dibujado un cerebro. El nombre de Letta o Ledda, viene de la expresión "letta me out" de "let me out" (déjame salir) pero con el típico acento gitano. Estos gritos son lo que se oye de vez en cuando salir de la marioneta.
Aunque todos esto podría hacernos sentir una escalofrío, nada malo hay sobre la marioneta.
De hecho su dueño, dice que su suerte cambió a mejor cuando la encontró en la antigua casa de su abuela. Y su negoció fue en auge.
Aunque dice que ocurren cosas raras ocurren a su alrededor. Los perros ladran e intentan atacarla, y se asustan y entristecen en su presencia.
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