Pupa, que literalmente significa muñeca, fue creada en Italia en 1920. Fue hecha por encargo para una niña.
En esa época, las muñecas llevaban el pelo real de su futura dueña y replicaban su cara.
Sus brazos y piernas son de fieltro y todavía lleva el vestido azul original, también de fieltro.
Siempre estuvo con la misma niña, a la que se la regalaron en 1920 y la cuidó muy bien toda su vida. La niña aseguraba a su padre, que la muñeca le hablaba y se movía.
Ésta murió en 2005, y aunque ya en la familia se decía que la muñeca hacía cosas extrañas, es después de la muerte de la dueña original cuando se ha vuelto más activa.
La familia asegura que se mueve y empuja objetos en el lugar donde la tienen.
A veces incluso oyen golpes en la vitrina, y ven la mano de Pupa apoyada contra el cristal, o su cuerpo en otra posición diferente de la que tenía.
También se cuenta en la familia que la expresión facial de la muñeca ha cambiado, como si hubiese rejuvenecido.
Incluso han encontrado una nota donde se encontraba la muñeca que ponía: "Pupa odia".
Los familiares de la dueña original sienten que parece que quiera liberarse de la vitrina cerrada donde la conservan.
ALICE: POSEÍDA POR UN ESPÍRITU
Esta muñeca se encuentra en Washington, donde vive su dueña Marie Ford.
Marie, la heredó de su abuela a la que Alice perteneció originalmente.
La abuela de Marie aseguraba que su muñeca estaba poseída por el espíritu de una amiga suya, que murió en un accidente siendo una niña.
Desde entonces entre las dos se formó un extraño vínculo, y la abuela la trataba más que a una muñeca como a su amiga.
Marie y muchos testigos cuentan que si te acercas a la muñeca puedes oírla susurrarte, y destacan que lo más inquietante de Alice, es su mirada.
Es fría y pesada, y te muevas a donde te muevas notas como sus ojos te siguen. Son de un profundo color azul y no da la sensación que sean los de una muñeca.
Marie cuenta que parece que, como su abuela decía, algo habita en su interior, por lo que aunque a veces la inquiete quiere seguir manteniéndola en la familia y cuidándola.
A pesar de los susurros, sonidos, y las miradas heladas, que Marie sepa, la muñeca nunca ha hecho daño, ni parece ser maliciosa.
Aún sabiendo esto, ¿te llevarías a Alice a tu casa?


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